SIEMBRA COSECHA

Posted Septiembre 22, 2008 by dadienda
Categories: AYUDA, DHANA, DHIMO

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 Desear algo no quiere decir
que ese deseo tenga que cumplirse.
Sembrarlo es otra cosa
porque tienes derecho a recoger los frutos.
No es igual si lo miras del reves:
a menudo recoges frutos que no has sembrado
-al menos que tu sepas-
Por eso te preguntas al pensarlo
quien siembra en tus surcos
cuando tu no lo has hecho,
si tu vida inconsciente o las ajenas vidas
o el azar con que todo viene o va.
A veces no lo sabes y otras sí.
Quiero hoy alzar mi mano por quienes si conozco
y a quienes quiero agradecer aquí su silenciosa mano
con la que sin pedirlo se me dieron.
Que sepan sin dudarlo
que tienen el derecho de pasar
sin llamar ni pedir permiso alguno,
aunque ya me haya ido,
hasta el fondo de mí donde he guardado
con mi mayor afecto
la cosecha que ellos me sembraron.

SUFRIMIENTO

Posted Septiembre 22, 2008 by dadienda
Categories: SUFRIMIENTO

 

 

¿Tiene sentido el sufrimiento humano?

Director del Instituto de Capacitación para la Vida y la Familia de Human Life International 



 

La sociedad moderna enfatiza mucho la conveniencia, el confort y el evitar el dolor y las pruebas inevitables de la vida. Cuando algo terrible sucede en nuestro trabajo, en nuestra familia o con nuestra salud, tendemos a enojarnos con Dios o a maldecir nuestra mala suerte, en vez de aprender de nuestra experiencia, adquirir sabiduría, fortaleza y valor ante la vida.

Aún más fundamentalmente, tal parece que hemos olvidado que tenemos un alma inmortal creada a imagen y semejanza de Dios. El alma es lo que nos distingue fundamentalmente del resto del reino animal. Hace medio siglo el Papa Pío XII se preguntaba: “¿No consiste acaso la eutanasia en una falsa compasión que alega evitarle al hombre el sufrimiento purificador y meritorio, no por medio de una ayuda caritativa y loable, sino por medio de la muerte, como si estuviéramos tratando con un animal irracional desprovisto de inmortalidad?”1 En esta pregunta el Papa estaba resaltando dos grandes propósitos del dolor: la purificación y el mérito.

Cualquiera que haya sufrido mucho dolor durante un período de tiempo se dará cuenta, luego de examinarse interiormente, que ha sido fortalecido por esa experiencia. Se da cuenta de que el dolor no es destructivo, si se sufre durante un tiempo, sino que hace que el hombre se dé cuenta de que tiene la fuerza para vencer los obstáculos y temores que antes parecían ser insalvables. Esto es cierto para todo el mundo, sea la persona cristiana, judía, hindú o atea.

Por supuesto, si el dolor es muy agudo y se sufre durante demasiado tiempo puede destruir al más fuerte. Por eso es que la Iglesia Católica enseña que no es apropiado esperar que todas las personas manifiesten una virtud heroica, y que los analgésicos pueden ser usados, aún en el caso de que causen un estado de lucidez parcial o el aceleramiento de la muerte en algunos casos. (Véase el artículo anterior.)

El segundo gran propósito del sufrimiento humano es ganar mérito. La primerísima afirmación de la Carta Apostólica del Papa Juan Pablo II Salvifici doloris sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano resalta la constante enseñanza de la Iglesia sobre esta materia: “Suplo en mi carne — dice el apóstol San Pablo, indicando el valor salvífico del sufrimiento — lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia.”

La Declaración sobre la eutanasia del Vaticano nos enseña: “…según la doctrina cristiana, el dolor, sobre todo el de los últimos momentos de la vida, asume un significado particular en el plan salvífico de Dios; en efecto, es una participación en la Pasión de Cristo y una unión con el sacrificio redentor que Él ha ofrecido en obediencia a la voluntad del Padre. No debe pues maravillar si algunos cristianos desean moderar el uso de los analgésicos, para aceptar voluntariamente al menos una parte de sus sufrimientos y asociarse así de modo consciente a los sufrimientos de Cristo crucificado (cf. Mateo 27:34).”2

Un cierto grado de dolor al final de la vida nos permite seguir a Cristo hasta la misma cruz. En cierto modo, sería una inconsistencia el que los cristianos estuviesen dispuestos a sufrir ciertos tipos de indignidad e inconveniencias en nombre de Cristo durante varias décadas de su vida, y luego negarse a participar plenamente en el último y más importante sufrimiento de Nuestro Señor en el momento de su muerte.

Esto no significa de ningún modo que tengamos que languidecer en agonía hasta el último momento de nuestra existencia, ya que el dolor mismo puede ser una terrible distracción [para nuestro encuentro con Dios]. Sin embargo, se necesita un equilibrio adecuado durante nuestras últimas horas entre el estar plenamente cocientes de que lo que nos está sucediendo en nuestro camino hacia el Calvario y el grado de dolor que podemos soportar.

Ponemos “a dormir” a los animales porque su sufrimiento no tiene sentido. No pueden enfrentar la muerte con fortaleza y entereza. Por lo tanto, nuestra única respuesta posible a su tribulación es ponerle fin a su sufrimiento lo antes posible.

Lo que los animales necesitan en sus últimos días es que los traten humanitariamente; lo que los seres humanos necesitan en sus últimos días es que lo tratemos humanamente, es decir, como seres humanos dignos de respeto — ofreciéndoles nuestra compañía, dándoles ánimo para mantener su fortaleza y, cuando el dolor es grave, proveyéndoles lo mejor que la medicina puede ofrecer para aliviar su dolor. Pero no podemos tratar a las personas como a los animales, con la inyección lista para “ponerlos a dormir”. No, debemos respetar su dimensión espiritual y el plan de Dios para sus vidas.

Nota: Véase el libro mencionado en la nota al final del primer artículo de esta ventana, en este caso las páginas correspondientes son: 145-146.

Fuentes: 1. Alocución del Papa Pío XII al Congreso de la Unión Internacional de Ligas de Mujeres Católicas, Roma, Italia, 11 de septiembre de 1947. 2. Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Declaración sobre la eutanasia, 5 de mayo de 1980. Sección III, “El cristiano ante el sufrimiento y el uso de los analgésicos”.

DADIENDA

Posted Agosto 27, 2008 by dadienda
Categories: GENERAL

Descartes: Dios no hace lo que hace porque ello sea necesario, pero lo que hace crea las
condiciones para que haya necesariamente lo que necesariamente hay.
En otros autores, Dios y “necesidad” son diversos aspectos de la misma realidad.
Para Spinoza, “si algo es necesario es porque no hay ninguna razón que le impida existir”.
Kant: ; la necesidad se opone entonces a la contingencia y es “aquello en que la
conformidad con lo real está determinada según las condiciones generales de la experiencia”

    Necesidad. Diccionario:

  • Impulso que hace que las cosas obren infaliblemente en cierto sentido.
  • Todo aquello a lo cual es imposible faltar, sustraerse o resistir.
  • Falta de las cosas que son menester para la conservación de la vida.
  • Riesgo o peligro que requiere auxilio inmediato.
  • Evacuación corporal.

Hay numerosos términos: Necesidades, deseos, impulsos, móviles, instinto, etc., para
describir la misma idea. Sus significados no son iguales, pero se refieren a un fenómeno
que emerge en la persona, a una fuerza interna, que moviliza a la persona y que origina
un comportamiento cuyo objeto está determinado por la búsqueda de la satisfacción.

LA CARENCIA
Diccionario: Falta o privación de alguna cosa. La carencia podemos definirla como una
deficiencia fisiológica no sentida por el sistema sensorial, que si no se satisface a través
de la toma de conciencia, acción y contacto, origina un desequilibrio en la autorregulación
del organismo, y en su deficiencia continuada puede incluso hacer peligrar la vida de la persona.
En muchas ocasiones confundimos carencia con necesidad, y esto nos conduce a
muchos errores. Lo que en algunas sociedades puede parecer una necesidad básica, en
otras sociedades no será aceptado así, puesto que no se considera que afecte a la supervivencia.
La carencia afecta al nivel más básico de la vida del individuo, está ligada a la parte
instintiva. Podemos distinguir varios tipos de carencia, clasificadas en un orden que,
depende de las distintas situaciones.
Movimiento–Alimentos–Líquidos–Aire puro—Evacuación y Descanso

LAS NECESIDADES
Cuando se llega a un determinado nivel de carencia, es decir, cuando ésta se hace muy
intensa, se transforma en necesidad. Por lo tanto, podemos definir la necesidad:

como una carencia sentida que se impone en el continuo de conciencia.

Una sensación que es transformada en conciencia, y que para ser satisfecha necesita
de la energía y acción corporal suficiente para poder establecer contacto, a fin de
satisfacerse y poder completar todo el ciclo, y de esta forma, pasar a vivir otra nueva
necesidad en libertad y sin condicionamientos anteriores.

La carencia se transformará en necesidad dependiendo de la resistencia de cada
persona y de sus experiencias respecto a la satisfacción de la propia necesidad.
Las necesidades existen en la persona, independientes del bien destinado a satisfacerlas,
pueden ser modificadas por la cultura, pero no creadas ni anuladas.
Las necesidades teniendo una raíz biológica son condicionadas por el medio social.

CLASIFICACIÓN DE LAS NECESIDADES
De todas las clasificaciones realizadas sobre las necesidades, la más clara y conocida
es la que realizó Abraham Maslow.Intentó explicar que hay determinadas necesidades
que impulsan al ser humano en un momento concreto. Para ello estableció una jerarquía
de necesidades del ser humano. Las necesidades, según la pirámide de Maslow, van
apareciendo de forma sucesiva, comenzando por las más básicas o elementales, de tipo
fisiológico, de forma en que se van satisfaciendo en un determinado grado, aparecen
otras de rango superior, de orden más psicológico. El acceso a estas necesidades de
nivel superior depende del nivel de bienestar de la persona. Todos tenemos necesidades
básicas, pero esto no quiere decir que podamos llegar a tener necesidades de autorrealización.

El orden de Maslow no es totalmente riguroso, ya que puede haber personas que
prefieran sacrificar la satisfacción de necesidades básicas por otras de orden superior.
La pirámide de necesidades de Maslow está muy relacionada con la escala de valores
de Hartmann y Max Scheler. Escala de valores humanos donde se parte de los valores
materiales, (valores de respeto a la vida, naturaleza, humanidad y especie), se continua
con los valores éticos y / o morales, valores estéticos y se culmina la escala con los valores
espirituales, siendo estos los mas elevados. En esta escala de valor si está claro que
el vivir un valor mas elevado (estético o espiritual), no exime del compromiso humano con l
a vivencia de los valores mas bajos en la escala, valores de respeto y paz, de justicia,
equidad y solidaridad, y valores de autodominio.

 

Maslow distingue, en total cinco tipos de necesidades: Necesidades fisiológicas.
Se trata de las necesidades básicas para mantener la vida humana, alimento, agua, calor,
abrigo y sueño. Maslow adoptó la posición de que, mientras no se satisfagan estas
necesidades en un grado necesario para mantener la vida, no habrá otras que motiven a
las personas. Son las primeras necesidades que aparecen en el ser humano. Su satisfacción
es fundamental para la supervivencia de la persona. Muchas de ellas son ignoradas por
ser tan cotidianas, sin embargo, son la base de muchas actividades económicas, y si no
pueden satisfacerse, ponen en peligro la vida de la persona.
Se corresponden con las carencias, y son:

  • Necesidad de movimiento.
    Son básicas para la vida, tanto en su dimensión inconsciente (procesos de funcionamiento
    de los órganos y sistemas corporales), como en su dimensión consiente (extremidades).
  • Necesidad de aire puro.
    Satisfacción básica la necesidad de respirar que la realizamos de forma inconsciente,
    Rudhiger Dhalke la asocia con nuestro espíritu, y cualquier anomalía o trastorno en su
    función está íntimamente ligada con desarreglos psicológicos
  • Necesidad de alimentación.
    Es una de las necesidades más evidentes, y se desdobla en la necesidad de nutrientes
    tanto sólidos como líquidos.
  • Necesidad de evacuación.
    De una dimensión menos social, mas bien ocultada en lo social, y su función es la eliminación
    de desechos de la nutrición y de toxinas.
  • Necesidad de temperatura adecuada.
    Necesidad de abrigo para zonas más frías, o de ventilación para otras zonas más cálidas.
  • Necesidad de descanso.
    Esta función permite al organismo recuperar las energías que ha gastado durante el
    día y descansar tanto física como mentalmente.
  • Necesidad de sexo.
    Aunque en apariencia es una necesidad que, de no satisfacerse no pone en peligro
    a la persona, su no satisfacción conlleva un desequilibrio a nivel instintivo y psicológico,
    y a nivel social determina la supervivencia de la especie.

Necesidades de seguridad
Son las necesidades de estar libre de daños físicos y el temor de la pérdida de empleo,
propiedad, alimento o abrigo, aparecen una vez de estar relativamente satisfechas
las fisiológicas. No buscan tanto su satisfacción inmediata, sino que actúan en función
de su satisfacción en el futuro. El no satisfacer estas necesidades conlleva un sentimiento
de inseguridad que dificulta, de alguna manera, el satisfacer las necesidades siguientes,
sea por la sensación de no aceptación o desarraigo, o bien por la incapacidad de logro
y estima. Están profundamente ligadas a la sensación de angustia como una brecha
profunda entre el ahora y la inseguridad que produce el después (futuro). Estas necesidades
están relacionadas con la personalidad esquizoide. Personas que no desean ni disfrutan
de relaciones cercanas, incluso con miembros de la familia, evitan las actividades sociales
que involucren contactos interpersonales significativos, y se manifiestan distantes y
desconectadas. Se caracterizan por su frialdad emocional, incapacidad de simpatía, de
ternura y de ira, por sus relaciones sexuales escasas y actividades solitarias, actitudes
de reserva, introspección y dificultad con las normas sociales. Necesidades
relacionadas con el instinto de conservación

Necesidades de afiliación o aceptación / pertenencia y amor
Satisfechas las necesidades fisiológicas y de seguridad, surgen las necesidades de
asociación, de amor, de afecto y de participación. La falta de un lugar en el grupo
aparece entonces como algo mas apremiante que la sensación de hambre o peligro.
La frustración de las necesidades de amor y de afecto conducen a la falta de adaptación
social. Las personas somos seres sociales con necesidad de pertenencia, de aceptación,
estas necesidades nos llevan a relacionarnos con los demás miembros de la sociedad,
a buscar su afecto y asociarnos con otros en los diferentes roles que representamos en el
mundo. Las personas con una alta necesidad de afiliación generalmente obtienen
satisfacción al sentirse amados y tienden a evitar el dolor de ser rechazados por el grupo.
Es probable que se preocupen por mantener buenas relaciones sociales, por gozar
de un sentimiento de intimidad y entendimiento, por ayudar a los que tienen problemas y
por disfrutar la relación amistosa con los demás. La persona que prioriza estas necesidades
piensa con frecuencia en la calidad de sus relaciones personales.
Valora positivamente los momentos agradables con otras personas y se preocupa por las
carencias en sus relaciones. Procura proyectar una imagen favorable y de fácil aceptación
por el entorno, ayudan y suavizan las tensiones en sus entrevistas. Las necesidades de dar
y de recibir afecto son importantes fuerzas motivadoras del comportamiento humano.

Necesidades de estima
Según Maslow, una vez que la persona satisface su necesidad de pertenencia, desea
la estima tanto de sí misma como de otros. Esta necesidad produce satisfacciones como
son poder, prestigio, estatus y seguridad en sí mismo. Todos tenemos necesidad o deseo
de una adecuada evaluación de nuestra personalidad, todos necesitamos del respeto
y del aprecio de los demas. Las necesidades de estima conllevan un deseo propio de
realización y suficiencia, de dominio y competencia, de confianza y libertad. Y, a nivel
social también deseamos prestigio y reconocimiento, una buena reputación, y un buen
lugar social, ser apreciados por el entorno.

La satisfacción de estas necesidades lleva a sentimientos de autoconfianza, de ser
necesario, pero su frustración produce sentimientos de inferioridad, debilidad, o impotencia,
sentimientos de inferioridad o debilidad y desamparo que pueden llevar al vacio y al
desánimo, originando reacciones emocionales desmesuradas o inapropiadas, y que
a su vez, originan estados de ánimo depresivos y / o ansiosos y conllevan neurosis de carácter.

La necesidad de estima está relacionada con el carácter narcisista. Quien tiene una gran
necesidad de sentirse aprobado y admirado por los demás, los que, tienen que saber lo
maravillosos que son. Se consideran merecedores de una gran admiración y respeto
por parte de los demás, de quienes esperan que deseen satisfacer todos sus deseos
dándoles un tratamiento especial. Viven para ser el centro de atención y conversación.
En función de esto no son capaces de ver al otro en realidad, hacen una proyección de
su propio deseo y no pueden ponerse en el lugar del otro y compartir sus sentimientos.
Son básicamente insensibles y desconfían de los motivos de los demás, incluida su pareja,
ya que piensan que deben sentirse queridos sin necesidad de correspondencia.
Quieren ser el centro de la vida de su pareja, quien está a su disposición para satisfacer
todas sus necesidades. Niegan quienes realmente son y adoran a la imagen
sobrevalorada que tienen de sí mismos. No reconocen sus sentimientos de depresión
y envidian a los demás creyendo que los otros son envidiosos también. Se siente
ofendidos con facilidad, reaccionando con rabia ante la critica. Son manipuladores e
irradian una supuesta gran seguridad en si mismos, exagerando sus éxitos y atribuyendo
sus fracasos a otros, o otras causas que no tienen que ver con ellos.
El instinto asociado con estas necesidades es el social.

Necesidad de autorrealización
Maslow la considera como la necesidad más elevada en su jerarquía.
Es el deseo de convertirse en lo que se es capaz de ser; de desarrollar al máximo
nuestro potencial, para estar en paz con uno mismo, tanto en los aspectos de desarrollo
físico, como psicológico o social.
Hablamos de aceptación, de la integración del ser completo, del conocimiento de sus
propios valores y de la puesta al servicio de su propio ser y de los demás seres de sus
propios mecanismos de defensa y evitación. Hablamos de amor para
con todos los seres, de generosidad y entrega en el servicio, de humildad, templanza
y sobriedad, de aceptar las cosas de la vida como lo que son y de poner la atención
en cada acto a fin de convertirlo en un fin en si mismo. Son necesidades difíciles
de describir, ya que varían en cada ser humano, incluyen la satisfacción de la naturaleza
individual en todos los aspectos, y la aceptación de que cada actitud, cada acto,
es él en si mismo. Es el poder salir del observador y de lo observado y quedarse en la
observación de que cada cosa, cada experiencia es en si como es, independiente de
nosotros mismos. Las personas autorrealizadas necesitan libertad para ser ellas
mismas. Libertad en el desarrollo del propio potencial, de hacer aquello para lo cual
tienen mejores aptitudes y la necesidad de desarrollar y ampliar los metamotivos
(descubrir la verdad, crear belleza, producir orden y fomentar la justicia).

 

 

 

Maslow cita 16 características para la autorrealización:

  • 1. Punto de vista realista ante la vida.
  • 2. Aceptación de ellos mismos, de los demás y del mundo que les rodea.
  • 3. Espontaneidad.
  • 4. Preocupación por resolver los problemas más que pensar en ellos.
  • 5. Necesidad de intimidad y un cierto grado de distanciamiento.
  • 6. Independencia y capacidad para funcionar por su cuenta.
  • 7. Visión no estereotipada de la gente, de las cosas y de las ideas.
  • 8. Historia de experiencias cumbre profundamente espirituales.
  • 9. Identificación con la raza humana.
  • 10. Relaciones profundamente amorosas e íntimas con unas pocas personas.
  • 11. Valores democráticos.
  • 12. Habilidad de separar los medios de los fines.
  • 13. Sentido del humor vivo y no cruel.
  • 14. Creatividad.
  • 15. Inconformismo.
  • 16. Habilidad para alzarse por encima del ambiente más que ajustarse a él.

La necesidad de trascendencia es el final de la autorrealización y se refiere al sentido
de servicio a la comunidad y a la necesidad de contribuir a la humanidad, e incluyen
las necesidades asociadas con un sentido de obligación (servicio) hacia otros, basada en
nuestros propios valores, dones y virtudes.

MOTIVACIÓN
Las motivaciones se asocian muchas veces a las necesidades y los deseos, sin embargo,
existen diferencias sustanciales. La necesidad se convierte en un motivo cuando alcanza
un nivel adecuado de intensidad. Se puede definir la motivación como la búsqueda
de la satisfacción de la necesidad, que disminuye la tensión ocasionada por la misma.
Aunque las motivaciones están muy ligadas a las necesidades, una misma necesidad
puede dar lugar a distintas motivaciones e inversa. Por ejemplo, una necesidad fisiológica,
como puede ser la de alimentarse, puede originar una motivación fisiológica, o pasar
a una motivación de estima, en cuyo caso, querría satisfacer su necesidad alimenticia
en un restaurante de lujo, y no en cualquier sitio. El comportamiento motivado proviene
normalmente de una necesidad no satisfecha, y se obtiene a través de diversos incentivos
que pueden estar representados por productos, servicios o personas.

TEORIA DE LA MOTIVACION
La cadena de necesidad-deseo-satisfacción:
Necesidades—->que dan lugar——>a deseos——->que provocan—————–>
tensiones——> que dan lugar——->a acciones——–>que producen——–>satisfacción

La motivación comprende una reacción en cadena, que empieza con necesidades percibidas,
produce deseos o metas buscadas y da lugar a tensiones (es decir, deseos no cumplidos),
que posteriormente provocan acciones para alcanzar las metas y finalmente satisfacer los deseos.
Salvo por las necesidades fisiológicas, (como el hambre), las necesidades no son
independientes del medio de una persona. Es posible ver, por otra parte, que muchas
necesidades fisiológicas son estimuladas por factores del medio: el olor a comida puede
hacernos sentir hambre, una elevada lectura del termómetro puede provocar que las
personas sientan calor, o ver una bebida fría puede Causar una sed abrumadora.
El medio tiene una influencia importante sobre la percepción de las necesidades. La promoción
de un colega podría suscitar el deseo de una posición superior. Un problema lleno de retos
podría aumentar el deseo de lograr algo mediante su solución. Un grupo social análogo
quizá aumente la necesidad de afiliación y, por supuesto, estar solo más de lo que se quiere,
puede despertar una firme motivación para desear estar con otras personas.

En segundo lugar, la cadena de necesidad-deseo-satisfacción no siempre opera tan
sencillamente como parece. Las necesidades provocan una conducta. Pero podrían surgir
también del comportamiento. La satisfacción de una necesidad quizá despierte un deseo de
satisfacer más necesidades. Por ejemplo, la necesidad de logro de una persona puede
agudizarse por la satisfacción obtenida al cumplir con una meta deseada o podría reducirse
al mínimo con el fracaso. Por otra parte, los trabajos de los biólogos han cuestionado
la naturaleza unilateral de la cadena. Revelaron que las necesidades no siempre son la
causa de la conducta humana, sino que podrían ser resultado de ella. En otras palabras,
la conducta con frecuencia es lo que hacemos y no por qué lo hacemos.
En conclusión: podemos decir que la cadena de necesidades es una forma demasiado
simplificada por que la motivación comprende una reacción en cadena y nos muestra
exactamente como se realiza. La cadena empieza con necesidades percibida, producen
deseos o metas buscadas y da lugar a tensiones es decir, deseo no cumplidos, que
posterior mente provocan acciones para alcanzar las metas y finalmente satisfacer los deseos.

 

EL DESEO
Aristóteles afirma que lo que explica el movimiento es siempre el deseo ya que puede
mover contrariamente al razonamiento y este no puede moverse sino hay deseo que le
acompañe. Así pues el deseo es motor, nos pone en marcha y moviliza.
Es el reconocimiento de que algo falta, de la ausencia, y es algo de lo que carecemos y
nos resulta importante por algún motivo. El deseo nos pone en situación de ansiedad.
Es la experiencia de la ausencia, la carencia de algo cuya posesión se presenta como una
satisfacción. El deseo es un motor que nos lleva a salir de nosotros mismos, a establecer
contacto con el/lo otro, traspasando nuestro propio límite y queriendo que esto que está
fuera nos sea propio, y por tanto nos pone en contacto y nos expone a la esperanza y a la
angustia. La angustia surge ante la posibilidad del fracaso, y está vinculada al deseo
ya que entre el deseo y su realización hay una distancia profunda.
Toda realización del deseo nunca colma el mismo ya que este es insaciable y nunca
se colma plenamente puesto que es fugaz, y además siempre hay un resto que quedó
incumplido, algo que no se dijo, o no se pudo alcanzar, o no se satisfizo en plenitud.
Cuando este deseo no está acorde con la necesidad vigente en el organismo es cuando
no podemos llegar a la autorregulación. Vivimos pendiente, y a la espera, de algo que
no está en nosotros mismos, tal vez, ideales, expectativas, objetivos, juicios, creencias,
razonamientos, imposiciones morales transformadas en deseos que no son reales en
nuestro momento y que nos llevan a no atender aquello que está presente.
No es necesario asumir la necesidad como deseo, ni el deseo como necesidad, tal vez
en el ámbito moral podamos suponer como propio aquello que esta establecido desde la
institución, o por el propio aprendizaje, introyectos asumidos como cosa propia, o la
adaptación en la confluencia, confundiendo nuestra propia vida con la necesidad del otro,
o de lo que “es recomendable” ante la situación.
Si necesidad y deseo van acordes no hay tensión, logramos plasmar esta tensión en
su realización, y esto produce la satisfacción del ciclo concluso que origina el reposo
ante una nueva actividad.

Asimismo el deseo es el lugar de la libertad, el lugar de la construcción de la persona
como ser libre. Nietzche se quejaba de que el discurso institucional es contrario a la vida, a la
autonomía de la persona. En Lacan, a través de su triada simbólico, real e imaginario,
“el sujeto” no es algo que se refiere exclusivamente al sí mismo, puesto que está en
contacto con otra cosa que no es él mismo, es a través de la percepción que la persona
toma contacto con lo real. Y en la percepción es donde se produce el fenómeno de que lo
que está fuera se transforma dentro del organismo, hacemos capacidad sensitiva aquello
que está fuera nuestra. Percepción no solo sensible y objetos no solo materiales, y es a través
de lo simbólico que la persona estructura su contacto con el mundo, y en este simbolismo
la persona le otorga un lugar a su deseo.
El deseo nos pone en relación necesaria con el otro, sin el cual no nos podríamos constituir
como personas, sino hay observador no hay objeto observable, por esto el otro no es solo
mi límite sino mas alla de esto la posibilidad de constituirme como “sujeto”

Lacan se ha dedicado a centrar de nuevo los descubrimientos freudianos en torno a la noción
de deseo y a volver a colocar este concepto en el primer plano de la teoría analítica.
Dentro de esta perspectiva, se ha visto inducido a diferenciarlo de conceptos tales
como el de necesidad y el de demanda, con los que a menudo se confunde. La necesidad
se dirige a un objeto específico, con el cual se satisface. La demanda es formulada y se dirige
a otro; aunque todavía se refiere a un objeto, esto no es para ella esencial por cuanto
la demanda articulada es, en el fondo, demanda de amor.

El deseo nace de la separación entre necesidad y demanda;
es irreductible a la necesidad, puesto que en su origen no es relación con un objeto real,
independiente del sujeto, sino con la fantasía; es irreductible a la demanda, por
cuanto intenta imponerse sin tener en cuenta el lenguaje y el inconsciente
del otro, y exige ser reconocido absolutamente por él.

La necesidad es un instinto puramente biológico, un apetito que surge de los
requerimientos del organismo, y que se elimina por completo (aunque sólo temporariamente)
cuando es satisfecho. El sujeto humano que nace en un estado de desamparo, es incapaz
de satisfacer sus propias necesidades, y por lo tanto depende del otro para que lo ayude
ha hacerlo. A fin de lograr la ayuda del Otro, el niño tiene que expresar sus necesidades
vocalmente: la necesidad tiene que articularse como demanda.
Las demandas primitivas del niño sirven para llevar al otro a atender sus necesidades.
Sin embargo, la presencia del otro pronto adquiere importancia por si misma, una importancia
que va más allá de la satisfacción de la necesidad, puesto que esa presencia simboliza
el amor del otro. De modo que la demanda asume pronto una doble función: sirve
como articulación de la necesidad y como demanda de amor.

Pero, si bien el Otro puede proporcionar los objetos que el niño requiere para satisfacer
sus necesidades, no puede proporcionar ese amor incondicional que le demanda. Por tanto,
incluso después de satisfechas las necesidades articuladas en la demanda, el otro
aspecto de la demanda, el anhelo de amor, subsiste insatisfecho, y este resto es el deseo.

“El deseo no es el apetito de satisfacción, ni la demanda de amor, sino
la diferencia que resulta de sustraer el primero de la segunda”.

De modo que el deseo es el excedente producido por la articulación de la necesidad
en la demanda:
“El deseo comienza a tomar forma en el margen en el cual la demanda
se separa de la necesidad”.
A diferencia de una necesidad, que puede ser satisfecha
y deja de motivar al sujeto hasta que surge otra necesidad, el deseo no puede ser satisfecho,
es constante en su presión y es eterno. La realización del deseo no consiste en “satisfacerlo”
sino en perpetuarlo como deseo de amor.

 

 

 

 

EL AFECTO
Afecto:
–De la persona destinada a prestar servicios en determinadas dependencias.
–Inclinado a una persona o cosa.
–Pasiones del ánimo, como amor, cariño…
Amor(diccionario):
Sentimiento que mueve a desear que la realidad amada, otra persona, un grupo humano,
u otra cosa, alcance lo que se juzga su bien, a procurar que ese deseo se cumpla y a
gozar como bien propio el hecho de saberlo cumplido.
En la pirámide de Maslow nos encontramos como necesidades básicas las suficientes
para asegurar la subsistencia y la continuidad de la especie, no se cita en las mismas el
afecto, cariño o amor como tal, aunque el afecto sea necesidad básica dado que es
imprescindible para la subsistencia del ser humano, ya que sin él enferma y muere.

Un niño en su indefensión necesita de la protección y cuidado suficiente para poder
desarrollar las habilidades y conocimientos para poder subsistir, y estas son transmitidas
bajo el cuidado y la protección necesaria, ya que todos los actos en los que una persona
“ayuda” a otra, de la forma que sea transmite afecto.
El afecto, a la par que hecho espiritual, es un hecho material, físico y real, y es todo
comportamiento de ayuda a la supervivencia de otro ser vivo.
Los seres humanos somos incapaces por nosotros mismos de sobrevivir, necesitamos
de la humanidad, de la que cada vez mas somos mas y mas dependientes dado
que en aras de la sociedad actual cada vez disponemos de menos habilidades de
supervivencia como individuos, desarrollamos mecanismos de ayuda mutua, para higiene,
defensa, seguridad…. y, a medida que nuestro sistema social se desarrolla vamos
perdiendo mayor autonomía individual.

Lo que en lo cotidiano del vivir llamamos afecto, es en realidad la ayuda necesaria para
la subsistencia, las dos palabras “afecto” y “ayuda” vienen a relatar hechos similares,
ambas son fenómenos materiales, tangibles y cuantificables. Ayudar siempre significa
un esfuerzo en beneficio de otro, o lo que es lo mismo un trasvase energético de una
persona a la otra. Cuando ayudamos consumimos una parte importante de nuestra
propia energía que se traduce en beneficio del otro.
Cuando damos afecto de la misma forma, disminuimos nuestra energía, hacemos
un trasvase energético a la persona que lo recibe, quien aumenta su posibilidad de
supervivencia a través de la adecuada regulación organísmica que le supone la nueva situación.
Si el afecto fuera solamente espiritual no habría excesivo problema para su transmisión,
sería un acto de consciencia y presencia, sería el servicio de una persona autorrealizada,
pero, el afecto también es material y tangible, y es un bien bastante escaso en las relaciones
humanas, ya que su transmisión está supeditada a las leyes de la naturaleza, y hay muchas
personas carentes de afecto, que ni siquiera cubren su propia necesidad.

No cabe duda de que calor, alimento, oxígeno, evacuación, movimiento, son necesidades
básicas, consideramos el sexo, ya que mas allá de la propia necesidad instintiva
existe, por encima de todo, la supervivencia de la especie.
¿Y el afecto?. ¿Podría un ser humano atravesar las etapas de su crecimiento sino
tuviera afecto, amor, cariño, a su disposición?. Un recién nacido al que le dotamos
de las necesidades básicas moriría sin remisión sino recibe la ayuda, el afecto necesario
para su subsistencia. Podemos ir cubriendo nuestras necesidades de seguridad, afiliación y
estima, pero esto solo será posible en la medida en que hayamos cubierto , en alguna
manera, nuestras necesidades afectivas, a través de la ayuda de otros seres humanos.

Puede parecer una obviedad el mencionar el afecto como base de necesidad ya que
es algo intrínseco en el ser humano, mas en este límite tan poco preciso entre salud y
enfermedad es bueno considerarlo. Unos padres con gran necesidad de ayuda, en poco
ayudarán a sus hijos, y fomentarán aun sin quererlo, un desequilibrio organísmico en sus hijos,
que a la postre se traducirá en algún tipo de trastorno físico o psicológico.
Lo mismo, aunque en otra medida ocurre en la relación familiar en su conjunto, y
especialmente en la pareja. En momentos de vacío existencial, de carencias afectivas,
de estrés,…… en fin, de necesidad de ayuda, nuestro impulso de supervivencia nos
lleva a desarrollar estrategias para que los demás nos presten la ayuda que necesitamos,
sin contemplar las consecuencias que nuestra petición pueda acarrear en el / los otros.